Posteado por: amartinoro | septiembre 15, 2009

Sobre los derivados

Varios artículos sobre los derivados: ¿son armas de destrucción masiva, como cree Warren Buffett, o una innovación financiera digna de elogio y que ha generado prosperidad durante algunos años? ¿son los derivados consecuencia de un mercado libre o hay algo más detrás (sin negar que en un mercado libre también podrían existir, pero que tendrían menos alcance y volumen)?

Sobre los Credit Default Swaps (CDS): ¿causa de la crisis o efecto del sistema monetario?

Según Antal Fekete: “los mercados de derivados están programados para autodestruirse a través de su crecimiento explosivo” 

Entonces, dado que parece que estos instrumentos tienen efectos dañinos para el conjunto del sistema financiero a largo plazo, se plantean algunas preguntas: ¿pasaría la solución por incrementar la regulación o incluso, como defiende Soros, prohibir algunos productos? ¿Deberían las autoridades y agencias públicas vigilar estos mercados para favorecer la transparencia? ¿Es la desregulación y el sistema de libre mercado la causa del surgimiento de estos productos destructivos? ¿Es la especulación perjudicial y peligrosa?.

Publicamos una traducción de un artículo de Robert Murphy donde se pregunta: ¿Debe el gobierno controlar los derivados? En su opinión, no, argumentando que los políticos no arreglan las cosas sino que solo las pueden empeorar. Sin embargo, creo que no llega a la raíz del asunto, que sí llegan otros, como Fekete en el anterior artículo o el Observatorio de Coyuntura del Juan de Mariana: “El abandono del patrón oro y la expansión crediticia dispararon el mercado de derivados”

Daniel Ballesteros en Austroliberales.com, no está de acuerdo con esta tesis:

hoy se vuelve a reclamar la intervención del Estado para prohibir este tipo de productos o bien regularlos. Craso error el de regular aún más donde no es necesario. Lo verdaderamente importante es reformar las leyes de sociedades anónimas y restringir la banca de reserva fraccionaria, aspectos que son la clave del problema. Echarle la culpa a la falta de un patrón oro como hacen algunos austríacos, es un error. El CDS siempre tendrá un lugar, con o sin patrón oro, el problema es que las leyes no protegen adecuadamente la propiedad privada del dinero y que las sociedades anónimas tienen un severísimo problema de gobierno que sólo se resuelve poniendo propiedad y dirección en las mismas manos.

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Responses

  1. Hola Ángel,

    Yo no creo que el problema sean los derivados, pienso que el principal problema son los incentivos creados por el estado como una forma de minimizar los riesgos.
    La gente recurre al estado como forma de eliminar incertidumbre. Quieren que controlen el sector bancario para así no tener que preocuparse del banquero. Esto no solo es una equivocación, sino que genera perversos incentivos. Incentivos a la coacción e incentivos a una mala gestión debido al oligopolio institucionalizado. No hace falta que todo el mundo sea experto en gestión bancaria, el mercado ya crearía expertos en monitorear dichas entidades de forma totalmente independiente, claro, sino mete la mano antes el estado y las regula.

    Los liberales austriacos pecamos en el sentido de que pensamos que la solución es el patrón oro pero creo que la verdadera solución es que el banquero vuelva a tener responsabilidad con sus acreedores, es decir, con sus depositantes, como la tiene cualquier empresa. La solución es que el consumidor pueda discriminar. La solución es la soberanía del consumidor, no nueva regulación, sino eliminación de toda regulación y cumplimiento de los acuerdos contractuales.
    La regulación no hace más que incentivar la perdida de responsabilidad contractual (aunque pretenda lo contrario), la competencia y lo que es peor, traspasa riesgo a cambio de favores políticos. Más que pensar nuevas formas de regulaciones deberían pensar hacer funcionar mejor la justicia, claro, posiblemente estemos ante el mismo problema que el bancario…

    Saludos!

  2. Dice Daniel Ballesteros: “las sociedades anónimas tienen un severísimo problema de gobierno que sólo se resuelve poniendo propiedad y dirección en las mismas manos.”

    Eso me temo que es muy poco liberal.

    • No es que sea poco liberal, es no entender el problema.
      Una sociedad anónima tiene unos accionistas los cuales son propietarios de la sociedad. La buena o mala gestión de dicha propiedad es responsabilidad directa de sus accionistas que son los que eligen al equipo gestor de la compañía.
      Además, si no te gusta puedes vender tus acciones en el mercado o hacer una OPA y controlar parte de las decisiones de la empresa.
      Por lo tanto, no creo que este sea un problema.

  3. Claro que es un problema. (Permíteme Ángel que copie un trocito de mi artículo)

    El origen de la gestión inepta y corrupta de las directivas profesionales de muchas sociedades anónimas, aseguradoras y bancos radica en este vetusto conflicto de agencia entre la dirección profesional y el accionariado de una empresa (en el sentido amplio de la palabra, incluyendo industrias, bancos, etc.). Esto tenderá a suceder siempre que la titularidad del derecho de propiedad privada no implique poder de gestión.

    Se trata de algo similar a lo que sucede con los bienes privados comunales (bosques o pastos vecinales), cuyos propietarios pueden excluir a otros del uso, pero que no tienen poder efectivo de decisión sobre el aprovechamiento del activo, dándose el mismo problema que existe con los bienes públicos: sobreaprovechamiento y mala gestión. (Léase crecimiento explosivo vía deuda para invertir en faraónicos proyectos que aportan mucho prestigio y hacen que suban los precios de la acción en el mercado, sin que haya nada más que expectativas infundadas sobre incrementos futuros del precio de la acción. Una vez que suba el coste de la deuda o los proyectos demuestren su fracaso las empresas peor dirigidas tendrán un problema de los gordos y si son verdaderamente importantes… no dudemos que el Estado acudirá al rescate)

    La única alternativa consiste en cubrir los puestos directivos con hombres íntegros, honestos, discretos y prudentes, justo el tipo de gente que menos casa con las férreas estructuras políticas de las grandes empresas y que odian la charlatanería vendedora de humo que se esconde tras la mercadotecnia y los títulos de “prestigiosas” universidades e institutos de empresa.

    Y por cierto, he de recordar que el mundo real no es tan prístino como el teórico: sí, podemos vender nuestras acciones si no estamos satisfechos con la gestión de la empresa, pero el problema pasará a los nuevos accionistas… y si son pequeños… “a tragar” ya que no tienen poder efectivo, no tienen plenos derechos de propiedad… eso por no hablar de los diferentes tipos de títulos accionariales que pueden darse, algunos desprovistos de todo derecho de decisión. Es un mundo vaya…

    Muchas gracias por la cita Ángel y por cierto, pásate por Austroliberales, si quieres participar en el proyecto, por supuesto tienes las puertas abiertas. Un abrazo.

    • 1)Que la gestión sea inepta la debe valorar sus accionistas que para eso han prestado su capital a la empresa. Si los empresarios son corruptos es la justicia los que deberían tomar cartas en el asunto y la parte damnificada. El derecho de propiedad no implica siempre poder de gestión. El propietario según sus juicios valorativos puede optar perfectamente en delegar la gestión de dicha propiedad a otra persona más capacitada para ello. Que yo sea propietario de un bufete de abogados no quiere decir que yo gestione todo el entramado del bufete, esto sería muy costo e ineficiente. Lo mismo pasa para sociedades anónimas, fondos de capital riesgo, etc. Warren Buffet dice a este respecto que él no desea controlar la dirección financiera de las empresas que compra, sino que prefiere que los directivos de dichas empresas sigan gestionándolas igual de bien, ya que ellos son los que realmente conocen la empresa y el mercado en el que se mueven. Por lo tanto, la propiedad en algo no implica gestión directa.

      2)La única alternativa es que los directivos los elijan sus accionistas, es decir, los que previamente han invertido en la empresa y son dueños de la misma. Estos son las únicas personas legítimas para elegir la integridad y la honestidad de sus directivos. Lo demás se llama socialismo y sabemos a lo que conduce. No mejoraría en nada que los puestos los elijan políticos que no se juegan nada y que no conocen ni tienen interés en conocer el funcionamiento real de la empresa.

      3)Claro que si no estamos satisfechos podemos vender nuestras acciones y el problema pasa a los demás accionistas (si existe un problema en este hecho). ¿Pero y si los equivocados somos nosotros y la gestión es la adecuada? Los que perdemos somos nosotros y no los demás accionistas. Además que no es ningún problema. El que es accionista es porque quiere, nadie le ha puesto una pistola en la cabeza para hacerlo accionista. Uno cuando compra una acción debería saber donde se mete y los derechos que dicha acción le otorga. Es bastante absurdo discutir si esta en ventaja o desventaja, cuando ha sido la persona libremente la que ha elegido comprar dicha acción. Demuestras, además, no entender lo que es un mercado de valores. Un mercado de valores funciona por discrepancias entre los precios, si todo el mundo estuviera contento con la gestión o la valoración del precio de su acción nadie compraría ni vendería y no existiría mercado.

  4. Merco, estoy de acuerdo con lo que dices.

    Daniel Ballesteros, si no me equivoco, propones una reforma de la legislación de sociedades para impedir que éstas sean gestionadas por individuos distintos de sus propietarios. No sé si te das cuenta, pero abogas por una limitación de los derechos de propiedad de los accionistas, impidiéndoles que decidan cómo gestionar la empresa de la que son propietarios. Los accionistas pueden decidir gestionarla ellos mismos -y éste sería el modelo tradicional, que todavía subsiste hoy en algunas pequeñas empresas- o, en uso de sus derechos de propiedad, contratar a un tercero para que lleve a cabo esta gestión. Le veo tanto de ilegítimo o inapropiado como a un contrato de arrendamiento de vivienda. Claro que el arrendatario puede hacer mal uso del inmueble, pero en ese caso le atañe al arrendador el reclamarle por los menoscabos que haya sufrido el inmueble y atenernos a lo pactado en el contrato.

    Una gran sociedad siempre tendrá que delegar en un tercero la gestión, dado el alto número de accionistas. Ni pueden todos gestionar a la vez la sociedad ni les interesa. Es una cuestión de división del trabajo -o del conocimiento, en términos hayekianos-.

    Presumir que los gestores van a esquilmar la sociedad es excesivo. Los gestores deben obtener buenos resultados para satisfacer a los accionistas -que pueden relevarlos- y para lograr los pluses salariales establecidos por aquéllos.

    En cuanto a los pequeños accionistas, la cuestión es simple. Si no quieres ser pequeño accionista, no compres acciones. Hay millones de personas que no son dueños de una sola acción. Lo bueno de las sociedades es que, a diferencia del estado, puedes entrar o no. Si no te gustan los gestores o si no te gusta tener una fracción de la propiedad de la empresa, no entres. Pero, aun siendo pequeño accionista, hay un recurso: sindícate con más pequeños accionistas.

    El que existan títulos accionariales sin derecho de voto también me parece legítimo. Al fin y al cabo, los compra quien está interesado en ellos (p. ej. alguien a quien le dé igual gozar de derecho de voto o no).

    “no tienen plenos derechos de propiedad”

    Aquí está el error. Los derechos de propiedad no tienen por qué ser plenos. Desde el Derecho romano existen la copropiedad y las servidumbres, casos en que los propietarios no gozan de un derecho pleno. Para que existienes derechos de propiedad “plenos” tendrían que desaparecer las sociedades no-unipersonales.

  5. Ufff, Merco y Liberal clásico, estáis atacando un hombre de paja. Sostengo muy pocas o ninguna de las ideas que me habéis asignado en base al prejuicio que tenéis hacia quien critica el sistema de gobierno de las sociedades anónimas.

    LC hace una crítica acertada en cuanto a las prerrogativas que concede el derecho de propiedad, ahora bien, si le parece bien el derecho de propiedad “amputado” de una SA, se queda sin argumentos para criticar el derecho de propiedad “amputado” que reconocen los Estados. Sé que es una comparación que es aparentemente falaz, pero tiene mucho sentido, pues plantea la cuestión acerca de qué derechos de propiedad son los que permiten una buena asignación de recursos económicos (por ejemplo los derechos de propiedad comunales, no).

    Por otro lado, es imposible en un post hacer un análisis integral que me cubra de cualquier respuesta adicional que se os ocurra. Por ello os conmino a olvidar el mundo de la teoría y bajar a la práctica: tenéis multitud de aseguradoras, bancos, empresas de telefonía, empresas automovilísticas y demás que han llevado a cabo unas absurdas políticas de expansión en base a unos tipos de interés absurdamente bajos que sabían que no se mantendrían en el tiempo y les han llevado casi a la quiebra. Bien, la culpa primera es de las autoridades monetarias, pero tened en cuenta una cosa, nadie obligó a los directivos a tomar préstamos ni asumir riesgos… simplemente lo hicieron porque si hubiesen sido prudentes, habrían sido despedidos o no habrían sido bonificados (lamento no recordar el título del libro o artículo donde se narra el caso de uno de estos… no sé si era Freakonomics).

    Hay un banco estadounidense (East Bridgewater Savings) cuya dirección fue muy prudente y no admitió subprimes a pesar de la expansión crediticia. Este es un ejemplo de dirección honrada y honesta que atrajo la crítica de las autoridades monetarias estadounidenses por no haber concedido bastantes créditos…

    Repito de nuevo que hay mucho que decir, pero aparte del problema de expansión crediticia, hay problemas casi insolubles dentro del régimen de gobierno de las sociedades anónimas, muy parecidos a los que existen en las naciones y merecen un posicionamiento muy crítico de los austríacos, demasiado complacientes con el ámbito de la empresa privada (quizás tenga que ver con el hecho de que en EEUU las investigaciones en gran medida son financiadas con fondos de dichas sociedades).

    La solución radica en que los directivos estén retribuidos en función de las consecuencias a largo plazo de sus decisiones; no son unos mercenarios cualesquiera, sino que tienen el poder de fijar sus propios sueldos y bonificaciones como hacen los políticos que tanto criticamos. En verdad que hay mucho que tratar y no me parece que se pueda hacer en un breve post… al menos no es algo con lo que me sienta cómodo, ya que la última vez que lo intenté (con la legalización de las drogas) tuve que bregar con una avalancha de furibundos ataques llenos de prejuicios.

    • Vamos a ver utilizamos la teoría para poder entender mejor los hechos pasados. Si uno tiene una mala teoría entiende mal los hechos históricos y le lleva a errar. Por lo tanto, no me hables de teoría, cuando tu teoría y tu “práctica” yerran en todo.

      1) “tenéis multitud de aseguradoras, bancos, empresas de telefonía, empresas automovilísticas y demás que han llevado a cabo unas absurdas políticas de expansión en base a unos tipos de interés absurdamente bajos que sabían que no se mantendrían en el tiempo y les han llevado casi a la quiebra.”

      Sí y no. Hay empresas que han cometido nefastos errores de inversión que les han llevado a la ruina y otras en cambio no. Lo que es absurdo es que tus valoraciones subjetivas sobre gestión de empresas que ni siquiera tienes participación sean dogma de fe e impuestas a los demás como leyes universales. Eso se llama socialismo.

      2) “pero tened en cuenta una cosa, nadie obligó a los directivos a tomar préstamos ni asumir riesgos… simplemente lo hicieron porque si hubiesen sido prudentes, habrían sido despedidos o no habrían sido bonificados”.

      Bueno por lo tanto la responsabilidad de sus acciones recae sobre sus accionistas. Entonces el accionista pinta algo, no como antes afirmabas que no tenía derechos. Pero es que además, es para dar gracias de que esto suceda. Si una empresa se va a la quiebra es porque otra lo hace mejor o porque sus productos han dejado de ser demandados. El mercado discrimina quien lo hace bien y quien lo hace mal. No sé qué hay de malo en esto.

      3) “Hay un banco estadounidense (East Bridgewater Savings) cuya dirección fue muy prudente y no admitió subprimes a pesar de la expansión crediticia. Este es un ejemplo de dirección honrada y honesta que atrajo la crítica de las autoridades monetarias estadounidenses por no haber concedido bastantes créditos”

      Que tiene que ver esto con el problema que estamos debatiendo. Volvemos a lo que he puesto en el primer post, el problema no es la forma de sociedad mercantil, el problema es la regulación y sus incentivos perversos.

      4) “hay problemas casi insolubles dentro del régimen de gobierno de las sociedades anónimas, muy parecidos a los que existen en las naciones y merecen un posicionamiento muy crítico de los austríacos, demasiado complacientes con el ámbito de la empresa privada”

      Esto es confundir el tocino con la velocidad. Que tendrá que ver la forma jurídica de una sociedad mercantil, en la cual, formas parte si quieres, con la coacción institucionalizada de un estado. El estado obliga a formar parte de él y aceptar sus leyes, Coca Cola no te obliga a ser su accionista y aceptar su política de gestión.

      5) “La solución radica en que los directivos estén retribuidos en función de las consecuencias a largo plazo de sus decisiones; no son unos mercenarios cualesquiera, sino que tienen el poder de fijar sus propios sueldos y bonificaciones como hacen los políticos que tanto criticamos.”

      La solución no radica en tu elijas la forma de retribución de los directivos de empresas PRIVADAS. Un directivo no tiene poder para fijarse el sueldo, será la junta o el órgano oportuno quién fije ese sueldo y votado por accionistas que libremente han elegido serlo.
      Vuelvo a repetirte que no eres nadie para imponer una forma de gobierno en una propiedad que no es tuya. Solo como accionista y ejerciendo tu derecho propietario puedes llevar a votación o discusión medidas que crees oportunas. Fuera de eso, todo lo demás es socialismo puro y sería una contradicción a tus supuestos principios. Preocúpate por la gestión de tu negocio, empresas en las que participas y entorno que por la gestión que hacen los demás de los suyos. Si los demás emprenden políticas demasiado arriesgadas, será su problema y futuro beneficio tuyo por identificarlo antes que ellos.
      Otro tema es la regulación impuesta mediante la coacción estatal que lleva aceptar políticas peligrosas y ruinosas, como puede ser el sistema monetario actual o el actual sistema de reparto de seguridad social. Pero esto no tiene nada que ver con el tema tratado.

  6. Sí y no. Hay empresas que han cometido nefastos errores de inversión que les han llevado a la ruina y otras en cambio no. Lo que es absurdo es que tus valoraciones subjetivas sobre gestión de empresas que ni siquiera tienes participación sean dogma de fe e impuestas a los demás como leyes universales. Eso se llama socialismo.

    Muy buena definición de socialismo… haz un libro. Respecto a lo demás que me dices parece más la típica reacción tabernaria para darselas de liberal sin conocer la realidad y negando la evidencia. Por mi parte, sigo dos sabios consejos que dio Schopenhauer en su obra Dialéctica Erística y que más de un “intelectual” austríaco debiera otear (disculpa la actitud, pero me la has puesto en bandeja).

    La controversia, la discusión sobre un asunto teórico, puede ser, sin lugar a dudas, algo muy fructífero para las dos partes implicadas en ella, ya que sirve para rectificar o confirmar los pensamientos de ambas y también motiva el que surjan otros nuevos. Es un roce o colisión de dos cabezas que frecuentemente produce chispas, pero también se asemeja al choque de dos cuerpos en el que el más débil lleva la peor parte mientras que el más fuerte sale ileso y lo anuncia con sones de victoria. Teniendo esto en cuenta, es necesario que ambos contrincantes, por lo menos en cierta medida, se aproximen tanto en conocimientos como en ingenio y habilidad, para que de este modo se hallen en igualdad de condiciones. Si a uno de los dos le faltan los primeros, no estará au niveau (a la debida altura], con lo que no podrá comprender los argumentos del otro; es como si en el combate estuviera fuera de la palestra. Si le falta lo segundo, la indignación que esto le provocará, le llevará paso a paso a servirse de toda clase de engaños, enredos e intrigas en la discusión y, si se lo demuestran, terminará por ponerse grosero. Por eso, en principio, un docto debe abstenerse de discutir con quienes no lo sean, pues no puede utilizar contra ellos sus mejores argumentos, que carecerán de validez ante la falta de conocimientos de sus oponentes, ya que éstos ni pueden comprenderlos ni ponderarlos. si, a pesar de todo, y no teniendo más remedio, intenta que los comprendan, casi siempre fracasará. Es más: con un contraargumento malo y ordinario acabarán por ser ellos quienes a los ojos del auditorio, compuesto a su vez por ignorantes (nota mía, esto no va por nadie y no quiero ofender, es el texto literal del autor), tengan razón.

    En todo caso, se puede intentar ayudar a la inteligencia del otro con argumentos, pero en cuanto se note terquedad en su contraargumentación, debe dejarse el asunto al instante, pues poco ha de faltar para que acuda a los engaños, y lo que en teoría es un sofisma, en la práctica es una vejación.

  7. Por centrar de nuevo lo que decía, los derivados son una gran herramienta, pero este tipo de contratos son, en esencia, una apuesta, tan buena o mala como cualquier otra. Una simple apuesta especulativa sobre lo que sucederá en el futuro con una determinada empresa o familia (en caso de hipotecas sobre hogares).

    El problema de los derivados es que algunos CDS pueden cubrir el riesgo de otros CDS en un proceso sin fin que hace inextricable el proceso de inversión. Por ello es tremendamente peligroso aunque dado que permite obtener fuertes ganancias sin mayores complicaciones que la firma de un papel, resulta tremendamente atractivo para gestores de banca empeñados en conseguir bonuses y prestigio personal.

    Un directivo honesto habría pensado: “lo que no entiendo no lo compro” o “sí lo entiendo pero es muy arriesgado y no lo compro”. Eso es algo que cualquier persona hace cuando se afronta un gran compromiso económico… pero lo que en la práctica ha sucedido es que directivo ha dicho “todos compran, pues yo compro igual”, “todos se pringan, pues yo me pringo igual”, así mientras la ola especulativa sube, su prestigio y retribución suben como la espuma. ¿Qué falla? ¿que no es su dinero con lo que trabaja?… eso es el quid de la problemática de las sociedades anónimas y uno de los ingredientes necesarios (junto con la imprescindible expansión crediticia) para que acontezcan masivas crisis económicas.

    ¿Las armas de fuego se disparan solas? Pues los derivados “tampoco”: son una herramienta más fruto del libre mercado y no debieran ser regulados.

  8. La verdad que no tengo ningún interés en escribir ningún libro sobre la definición de socialismo, otros lo han hecho mucho mejor y ahí están para consultarlos. Lo que parece mentira es que uno que se hace llamar “liberal austriaco”, tenga ganas de meterse donde no le llaman, es decir, en el capital de otros. Me encanta tu nuevo acercamiento al concepto de propiedad, el mismo Mises te daría con la regla en la cabeza.
    No me hables de niveles, porque tu argumentación se desmonta por todos los lados, ya que es una incoherencia tras otra. Como también demuestras lo poco que sabes sobre mercados de valores.
    La verdad es que nos sobran Napoleones del siglo XXI dispuestos a insertar honestidad y honradez en sociedades mercantiles que ni siquiera son propietarios. Deberías hacerte mirar eso de predicar tanta honradez cuando a la vez quieres meterte en decisiones que ni te incumben e imponer tus juicios valorativos a los demás.
    A ver si por lo menos aprendes algo de un compañero tuyo http://www.juandemariana.org/comentario/1089/mito/tecnoestructura/

  9. Me alegro del debate que se ha generado a raíz del post, gracias por los comentarios. Desafortunadamente no he tenido tiempo todavía de leerlos, así que me abstengo de participar de momento.

    Solo decir que como titular del blog me gustaría que se empleara un nivel de cortesía intelectual, humildad y respeto por las opiniones de los demás más alto.

    Saludos

  10. Trataré de ser breve.

    En cuanto a los derechos amputados y esas cosas. Dices que si acepto el derecho de propiedad fraccionado sobre una sociedad, debe aceptar de igual modo el derecho de propiedad “amputado” que reconoce el estado. En mi anterio comentario creo que he dejado clara este punto: una sociedad se diferencia de un estado en que los accionistas tienen la calidad de accionistas porque ellos lo quieren. Bien han formado parte del grupo de socios fundadores de la sociedad, bien han adquirido de otro las acciones. En cualquiera de los dos supuestos el accionista sabe (o debe saber) lo que está adquiriendo: una fracción de la propiedad de una sociedad. Equiparar esto con lo que reconozca o deje de reconocer el estado es algo que carece de sentido.

    Creo que, por el contrario, si llevamos a sus últimas consecuencias esa teoría de la imposibilidad o ilegitimidad de los derechos “amputados” debemos darle la misma consideración a:

    a) Copropiedad.
    b) Servidumbres (voluntarias).
    c) Usufructo.
    d) Arrendamiento (se separa la propiedad del uso).
    e) Sociedad, salvo unipersonal y con identidad entre dueño y gestor.
    d) Préstamo.
    f) Etc.

    En un sentido económico una sociedad tampoco es equiparable a un estado. Existe la posibilidad para los accionistas de, si no le gusta la gestión, vender y largarse. Además, en la empresa los directivos se encuentran sujetos a unos determinados criterios económicos (beneficios, expectativas de beneficios futuros, etc.), a los que no se someten los políticos (que de lo que presumen es de gastar más).

    Por lo que se refiere a la mala gestión de algunas empresas, es erróneo culpar al modelo de funcionamiento de las sociedades. La mala gestión es un fenómeno que se ha dado tanto en empresas grandes (en las que gestores y propietarios están separados) como en empresas que siguen la estructura tradicional. En el mercado, como dice merco, sólo siguen -intervenciones aparte- las empresas bien gestionadas; ésa es la esencia del capitalismo: expulsar del mercado a los que lo hacen mal, para que, parafraseando a Darwin, sólo sobrevivan las empresas más aptas.

    Dices que si los directivos de las empresas quebradas o en mala situación “hubiesen sido prudentes, habrían sido despedidos o no habrían sido bonificados”. Presumes que los gestores de esas empresas conocían la que se venía encima, mientras que los accionistas no. Lo cierto es que no lo sabían ni unos ni otros. Richard Fuld, CEO de Lehman Brothers, perdió 1.000 millones de dólares con la quiebra y puede que se enfrente a acciones legales. ¿Crees que, de haber sabido lo que ahora sabemos todos, hubiera actuado como actuó? El problema no es que los directivos lo supieran y el resto de la humanidad no, sino que nadie lo sabía.

    La mala gestión no proviene de la estructura de la sociedad, sino que, en parte es una característica inherente al capitalismo (la “destrucción creativa”, que decía Schumpeter) y en buena parte viene incentivada por algunas políticas gubernamentales.

    Por último, propones una determinada estructura societaria y una determinada forma de retribución de los directivos (¡la misma que Sarkozy!). A mí me parece bien que lo hagas, pero en régimen de competencia, sin imponerlo a todo el mundo vía reforma de la legislación de sociedades. Si realmente tu propuesta supone una mejora de lo que hay ahora, quien la siga debería destacar sobre los que no, obligándoles a copiarla o a quedarse atrás.

    Actualizo la página y me encuentro con varios comentarios más. Esto es un tanto tedioso.

  11. Merco, gracias por citar a Rallo porque plasma muy bien la teoría y no dice nada que yo no supiese desde hace años o no comparta (a lo mejor para tí ha sido una auténtica novedad).

    Nadie se debe meter en el capital de otros, y desde luego no para prohibir los derivados o para regularlos. Lo que sí es necesario entender es que mucho alto directivo ha tomado decisiones oportunistas aprovechándose de la separación entre propiedad y dirección dentro de las sociedades anónimas, con el fin de beneficiarse a sí mismo. Es el mismo problema que escandaliza y frustra en el sector público, aunque en el sector privado hay más alternativas de acción que no siempre pasan porque el sector público fiscalice los sistemas de retribución o sus decisiones como la prohibición o regulación de los derivados (eso sí que es socialismo).

    Las herramientas de control sobre estas conductas no pueden ser sólo sistemas de incentivos, sino además sistemas de penalización que simulen las consecuencias que sobre el empresario individual tienen los errores que comete. Se trata de fomentar una cultura empresarial que responsabilice a los directivos no sólo de sus éxitos sino además de sus fracasos.El problema sería que, como pasa con los políticos, los éxitos son suyos, los fracasos son debidos a las circunstancias o a otros… a ver quién demuestra que el fracaso de una gestión se debe a una labor deficiente del directivo…

    Aquí los contratos entre directivo y sociedad anónima tienen la clave, es una cuestión de Derecho entre agentes privados, de reconfigurar los incentivos para simular (aunque solo sea eso) la situación en la que un directivo es también el propietario de la empresa que gestiona.

    Richard Fuld habrá perdido mucho dinero, pero varios directivos de AIG, Valeo o Lehman Brothers entre otros muchos se han embolsado enormes sumas en indemnizaciones.

    Cada uno de los contratos que describes arriba tiene pros y contras que los convierten en más o menos idóneos para la correcta asignación de recursos bajo un escenario dado, me estás dando la razón. Por otra parte, un accionista puede salir del accionariado de una empresa como Lehman para irse a AIG, pero también un individuo puede salir de España para vivir en Italia, pero eso no causará un cambio sustancial de política empresarial a no ser que los números sean grandes. De este modo el directivo se puede esconder tras el prestigio empresarial o su fondo de comercio para amparar sus desvaríos (Telefónica y Lycos).

    Este argumento me recuerda al caso de los restaurantes de las estaciones de autobuses que me enseñaron en la uni, donde no importaba tanto atender mal al cliente como en un barrio, puesto que si se va, otro vendrá a reemplazarle, al fin y al cabo es uno ente millones. Muchos que desconocen cómo funciona el mercado tienden a abstraerse del entorno y refugiarse en teorías que sólo son válidas bajo circunstancias muy concretas, dejando a un lado al actor individual, inteligente y maximizador de bienestar.

  12. 1)La verdad es que me da igual que haya directivos que empleen su gestión para destrozar el valor al accionista. No sé qué problemas ves tú. Te vuelvo a repetir que no es de tu incumbencia la gestión de un directivo de una sociedad mercantil que no posees participación.
    Y tampoco podemos comparar al sector público con el privado, como comprenderás es mezclar el tocino con la velocidad. No es el mismo problema porque son dos instituciones totalmente diferentes. A ver si empezamos a distinguir entre público y privado, creo que no es difícil. Por lo tanto, toda tu argumentación de compararme los problemas del sector público con los de una sociedad anónima que encima cotiza en bolsa, me parece totalmente erróneo e irreal.

    2)Me da igual y aquí hay otro tipo de problema y es la intervención pública en la cuestión de rescates. De todas formas, mucha de esta gente está en el punto de mira de muchos inversores y como comprenderás nadie quiere en su empresa a una persona que ha tenido ya 3 quiebras. Será por aquello que cotizan en bolsa y que existe competencia por la captación de financiación. Vamos que las empresas o sus accionistas tenderán a conservar acciones de equipos directivos que aporten valor a su participación. Que haya inversores que les ponga tener directivos con 4 quiebras a sus espaldas, es una posibilidad debemos respetar. Lo normal y realista es lo contrario.

    4)Si compartes lo que dice Rallo no sé que nos estás contando entonces….

    3)Perdona pero no puedo aceptar tus argumentos. Me parecen además bastante peligrosos. Creo sinceramente que todos los problemas que planteas lo soluciona fácilmente el mercado, todo lo demás es palabrería y charlatanería. Quien quiera invertir en basura está en su derecho hacerlo, nadie obliga a invertir ni a entrar en bolsa a nadie. La honestidad no se pone por contrato, se demuestra creando valor al accionista.

  13. Perdon por no poner las citas. Los puntos 1 al 4 van referidos a las siguientes citas:

    1)”Nadie se debe meter en el capital de otros, y desde luego no para prohibir los derivados o para regularlos. Lo que sí es necesario entender es que mucho alto directivo ha tomado decisiones oportunistas aprovechándose de la separación entre propiedad y dirección dentro de las sociedades anónimas, con el fin de beneficiarse a sí mismo. Es el mismo problema que escandaliza y frustra en el sector público, aunque en el sector privado hay más alternativas de acción que no siempre pasan porque el sector público fiscalice los sistemas de retribución o sus decisiones como la prohibición o regulación de los derivados (eso sí que es socialismo).”

    2)“Richard Fuld habrá perdido mucho dinero, pero varios directivos de AIG, Valeo o Lehman Brothers entre otros muchos se han embolsado enormes sumas en indemnizaciones.”

    3)“Muchos que desconocen cómo funciona el mercado tienden a abstraerse del entorno y refugiarse en teorías que sólo son válidas bajo circunstancias muy concretas, dejando a un lado al actor individual, inteligente y maximizador de bienestar.”

    4)”Merco, gracias por citar a Rallo porque plasma muy bien la teoría y no dice nada que yo no supiese desde hace años o no comparta (a lo mejor para tí ha sido una auténtica novedad)”

  14. Comparto lo que dice Rallo, no lo que dices tú, que es muy pero que muy diferente.

    Claro que los problemas los soluciona el mercado, pero los agentes actúan en un entorno legal y su reforma privada para garantizar una buena asignación de los recursos empresariales no significa sacar esa solución del “mercado”.

    Al argumento 2 dices que te da igual… tampoco es que me sorprenda, te daría igual que viniera aquí el mismísimo Huerta a explicártelo, porque lo que parece es que no te interesa la verdad, sino tener razón.

    Por mi parte, me interesa más la verdad que tener razón. Te he dado argumentos y tú no has hecho más que repetir una vez tras otra un mantra teórico que cualquier alumno de 2º de Economía conoce, aprovechando de paso para manipular mi postura y presentarla como “peligrosa” o “socialista” cuando es una postura de mercado que critica a los malos directivos de las sociedades anónimas en base a la teoría de la agencia. En fin, espero que te quedes al menos con algo de lo que te he explicado.

    Por último me queda pedir disculpas a Ángel por las maneras, también a ti Merco si te he ofendido en algún momento. La discusión, aunque llegue a ser puntualmente hosca siempre está bien para cuando haga falta debatir con adversarios intelectuales socialistas. Un saludo a todos.

  15. “Comparto lo que dice Rallo, no lo que dices tú, que es muy pero que muy diferente.”

    Pues háztelo mirar porque pareces el mismísimo Galbraith.

    “Claro que los problemas los soluciona el mercado, pero los agentes actúan en un entorno legal y su reforma privada para garantizar una buena asignación de los recursos empresariales no significa sacar esa solución del “mercado”.”

    Nadie ha dicho aquí lo contrario, sólo debatimos si es contraproducente la forma jurídica de una sociedad anónima y te respondo con argumentos que no.

    “Al argumento 2 dices que te da igual… tampoco es que me sorprenda, te daría igual que viniera aquí el mismísimo Huerta a explicártelo, porque lo que parece es que no te interesa la verdad, sino tener razón.”

    Huerta también se equivoca. Yo aquí no estoy para tener razón y hacerte la puñeta como comprenderás. Ni siquiera pongo mi nombre y nadie conoce quien soy. Sólo comento algo que creo que es erróneo y si no te gusta pues no te expongas.

    “Por mi parte, me interesa más la verdad que tener razón. Te he dado argumentos y tú no has hecho más que repetir una vez tras otra un mantra teórico que cualquier alumno de 2º de Economía conoce, aprovechando de paso para manipular mi postura y presentarla como “peligrosa” o “socialista” cuando es una postura de mercado que critica a los malos directivos de las sociedades anónimas en base a la teoría de la agencia. En fin, espero que te quedes al menos con algo de lo que te he explicado.”

    Pues si te interesa la verdad deja de contradecirte una y otra vez. No sé qué mantra teórico repito, desde luego no será el neoclásico por si eso te quita el sueño. Aun así como si mi argumento es de niño de primaria, pareces un socialista molesto porque no sabe esbozar lógicamente su teoría y se escuda en que los contrarios son todos empresarios del capital o gente influenciada por estos. Si Hegel levantara la cabeza se llevaría más de una sorpresa.

    “Por último me queda pedir disculpas a Ángel por las maneras, también a ti Merco si te he ofendido en algún momento. La discusión, aunque llegue a ser puntualmente hosca siempre está bien para cuando haga falta debatir con adversarios intelectuales socialistas. Un saludo a todos.”

    Y no pidas disculpas cuando en el mismo mensaje lanzas palabrerío en forma de pulla. Tampoco nos hemos insultado ni dicho nada fuera de lo normal como para disculparse. Entiendo que cuando te rebaten los argumentos se te haga una conversación hosca, pero es lo que hay, si no te gusta no te expongas.

  16. […] último, relacionado con el tema de derivados, en este post enlacé algunos artículos sobre el tema, y en los comentarios se lio una buena […]


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