Posteado por: amartinoro | junio 10, 2010

Mundial de Futbol y Colectivismo

Gabriel Casave del Independent Institute escribía un interesante artículo sobre la relación entre colectivismo y el Mundial de Fútbol, u otros eventos de esta naturaleza. Se titula El Mundial de Fútbol y la pandemia nacionalista. Veamos algún párrafo:

Nuevamente, como acontece también durante los juegos olímpicos y otros certámenes, los nombres propios cederán en relevancia ante la nacionalidad. Ya no es fulano o mengano quien obtuvo tal medalla o realizó tal magnifica gambeta, sino el país “A” quien supera en el medallero a “B” o el país “J” quien encabeza el Grupo “X”.

Al igual que en los sistemas colectivistas que cuando ponen en acción su ingeniería social indefectiblemente el “nosotros” viene a sustituir al vilipendiado “yo” ante cada proyecto público que se pretende implementar, durante estas gestas deportivas vemos también como la primera persona del plural lo avasalla todo. “Ganamos”, “perdimos”, “vamos bien”, “goleamos”, etc. son algunas expresiones mediante las cuales muchos individuos suelen actuar sin moverse de la sala de estar de sus casas.

Alguna que otra vez siento cierta inquietud ante esto. Aunque esto no es exclusivo de países y nacionalidades sino que también se da con los clubes de fútbol.

No es la intención criticar aquí a la saludable y recomendable práctica de un deporte como el fútbol, sino a lo peor de ese primitivo sentimiento nacionalista y tribal que, siempre latente, suele aflorar ante conflictos bélicos o eventos como el que se avecina. Parecería que estamos ante una guerra a ser librada por 32 naciones, de las cuales solamente una de ellas saldrá airosa. Los disparos de mortero o los misiles son reemplazados por tiros de emboquillada, penales y goles “olímpicos” y las trincheras por barreras humanas, pero la noción subyacente es siempre la misma: Se trata de otro país, de gente distinta, con otro aspecto, idioma y costumbres, en definitiva de un enemigo. Es exactamente el mismo principio por el cual, en otros planos, se alzan muros fronterizos y se exigen pasaportes, se establecen barreras comerciales y aranceles, y por el cual se habla de balanza comercial solamente cuando los bienes pasan a través de una aduana y no cuando cruzan de vereda en un mismo barrio.

Luego pasa a analizar la mezcolanza entre países que existen en las distintas selecciones: entrenadores que no son de la nacionalidad de la selección a la que entrenan, jugadores nacionalizados…

He atestiguado la angustia de aquel inmigrante que frente al televisor, en ocasión de enfrentarse el conjunto de su país de origen con el de su tierra adoptiva, sentía que la circunstancia de alentar a viva voz frente a familiares, amigos y vecinos a uno u otro equipo se asemejaba a tomar las armas a favor de uno de ellos durante una conflagración y a un acto equivalente a la más abierta traición. Tampoco han sido ajenos a este fervor patriotero los gobiernos que, cuan si se tratasen de brigadas de mercenarios, en ocasiones ofrecen suculentos premios y prebendas a los integrantes de su conjunto nacional para motivarlos a lograr algún progreso deportivo.

Quizá me parece interesante el artículo porque quien esto escribe no suele sentir apenas apego hacia “su” selección nacional en eventos de este tipo. No es nada racional, como creo que tampoco es la actitud de la mayoría.

PD. Me pasa Mario Silar un video que ilustra bien esto que critica Casave para la selección Argentina. Se trata de un anuncio de Quilmes donde el narrador se hace pasar por dios (minúscula) para persuadir a los argentinos a que apoyen a su selección. Dice cosas como: “pidan, prometan, llenen los bares, las casas… y amen a estos colores por sobre todas las cosas”. Personalmente me ha disgustado sobre manera: la ‘idolatrización’ del fútbol y la selección nacional. En fin, con estas sociedades no me extraña que tengamos por gobernantes a quien tenemos… En Argentina lo saben bien, y desde hace décadas.

Pero ya digo que tengo cierto sesgo poco favorable a este tipo de grandes acontecimientos con gran relevancia cultural. Cosas de uno.

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Responses

  1. Ángel, abusando de la confianza que me das recupero un escrito de hace tiempo sobre los juegos olímpicos, donde esbozo lo que sería una competición deportiva individualista.
    Comparto completamente tus puntos de vista.

    – No entiendo porqué se debe dividir entre hombres y mujeres. Si en lo que consiste es en ver quién corre más, ¿qué más da que sea un hombre o una mujer?. Yo vería mucho más lógico que no hubiese categorías, no veo la diferencia entre que corra un hombre o una mujer, lo importante es que corra rápido. Y el mismo razonamiento lo aplico para todos los deportes, no entiendo porqué no puede haber mujeres en la liga de fútbol profesional.
    Esta división es tan arbitraria como cualquier otra. En las carreras de velocidad todos los finalistas son negros, ¿a alguien se le ocurriría hacer una categoría especial para blancos?, en mi opinión sería tan absurdo como la categoría de mujeres.

    – No entiendo porqué se debe competir por nacionalidades. Los que marcan el gol no son toda la nación, son individuos. Que si quieren dedicarle su triunfo a su país, a su pueblo a su región o a su familia, estupendo, pero quien gana, quien triunfa, es un individuo con su esfuerzo, no un país. Por eso soy partidario de que compitiesen las personas, y que cada uno eliga la bandera que quiera llevar.

    – No entiendo porqué debe haber normas o procedimientos para competir. Cuantas menos reglas mejor. Lance usted la jabalina lo más lejos que pueda, cómo la lance es su problema. Desde lo de La Quadra Salcedo estoy en contra de todos esos jueces y demás.

    – Incluso soy tan radical que no entiendo muy bien lo del dopaje. No creo que haya mucha diferencia entre comerse diez mil proteinas en pasta o metérselas en pastilla. Consiste en intentar todo lo posible por ser el mejor, y si uno se entrena diez horas diarias o se mete speed qué más da, lo importante es quien corra más. (Aunque reconozco que este punto lo tengo que pensar más.)

    • “No entiendo porqué debe haber normas o procedimientos para competir. Cuantas menos reglas mejor.”

      Pero esas normas pueden haber surgido de manera evolutiva y espontánea. ¿Por qué rechazarlas? Mira este artículo qué interesante: http://www.thefreemanonline.org/columns/our-economic-past/football-and-spontaneous-orders/

      “quien triunfa, es un individuo con su esfuerzo, no un país.”

      Como para que luego aún el Gobierno los incentive con premios pecuniarios por hacerlo bien. Y aquí todos tan contentos, porque son “nuestros héroes”, quienes nos han hecho disfrutar durante tantos días….

      “No creo que haya mucha diferencia entre comerse diez mil proteinas en pasta o metérselas en pastilla.”

      Hombre, la pasta no es de lo que más proteina lleva ;)

  2. En estas épocas de copas mundiales aflora ese nacionalismo ciego que lo invade todo. Cuando hay tantas personas que voluntariamente se suman a este colectivismo retrógrado por algo que en sus vidas no les afecta en nada me da la idea de que los seres humanos tienen poco y nada de seres racionales.

    • El fútbol como motor de las masas. Les hace vibrar, disfrutar, llorar, alegrarse… ¡Lo que consigue el futbol nacional y los mundiales! ¡Todos unidos en favor de la bandera y nuestra sagrada selección!

      • Amartinoro:
        En efecto, conducidos de las narices como ganado e identificándose con los colores de entidades políticas. Como si no hubiera actividades placenteras para dedicarse y donde canalizar esa necesidad humana de encontrar motivos para festejar.

  3. Luis E G.: La verdad que no deberían existir restricciones para el uso de sustancias y drogas con el objeto de mejorar el rendimiento. Que cada deportista se haga responsable de lo que consuma y de los efectos que puedan tener las drogas sobre su vida.

  4. Claro Ángel, tienes razón y el artículo es muy interesante, es probable que las normas hayan surgido de manera espontánea, pero no es tan claro que su permanencia a través de organismos regulatorios sea espontánea, puede que estos se han convertido en “reglamentadores” estatificados, se han podido convertir en procesos rígidos up-bottom, y esa es la sensación que me dan, por ejemplo, los nuevos reglamentos arbitrales.
    Por otro lado es evidente que hacen falta reglas para jugar cualquier juego, lo que digo es que a mí, hasta en esto, me gustan las reglas sencillas y de fácil aplicación.

    Y me has pillado¡¡¡, en toda mi vida he hecho dieta ni me he preocupado por las proteínas, las calorías ni su tía en vinagre. Es un tema que no domino nada ;-).

    Arnaldo, la idea de que cada uno se haga responsable de su vida no puede gustarme más.
    Y añado un par de reflexiones muy poco comunes.
    Aquel muchacho que decide entrenar duramente pues quiere llegar a ser deportista profesional deja de lado sus estudios, concentra desde muy joven sus opciones de triunfo en un deporte, y si fracasa tiene graves efectos sobre su vida, como cualquier decisión que tomase.

    Que el ejercicio físico es bueno para la salud parece innegable.
    Que el sobre-esfuerzo y la presión a la que someten sus cuerpos y sus mentes los deportistas profesionales puede tener efectos perjudiciales, a mí me parece muy lógico, cualquier ejercicio llevado al extremo no puede ser bueno. Sin embargo nadie lo dice y todos censuran que se tome tres anabolizantes. No lo veo nada claro, creo que vivimos en “el mito de lo sano”.

    Un abrazo,
    Luis


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