Posteado por: amartinoro | septiembre 13, 2010

El contrafactual keynesiano sobre los estímulos

En Nada es Gratis, Juan-Rubio Ramírez trataba por encima el plan de estímulo de Obama, la American Recovery and Reinvestment Act (ARRA), aprobado en Febrero 2009, dejando ver que en su opinión no había sido muy exitoso. Un comentarista (profesor de Macro avanzada de un servidor) comentaba:

El contrafactual es: ¿qué habría sido de la economía nortemericana sin el ARRA? A esta pregunta no sé si ha habido respuestas cabales, aunque me encantaría conocerlas.

A esto intenté contestar superficialmente en un comentario allí mismo:

Sobre el contrafactual, seguro que conoce este gráfico: http://gregmankiw.blogspot.com/2010/01/unemployment-update.html
No sé si los escépticos de los estímulos hemos abusado de él, pero me parece relevante para la discusión sobre qué hubiera pasado sin estímulo.

Un problema sobre esto es que los defensores de los estímulos siempre (o casi siempre) pueden cobijarse bajo ese argumento, afirmando que sin estímulos la cosa hubiera sido mucho peor (lo que, seguramente, medido en términos de PIB sería verdad, ya que el estímulo de gasto público ha contribuido de manera notable en estos dos últimos años al PIB. Pero también debiéramos plantearnos si el crecimiento del PIB en 2002-2007 reflejaba la “realidad”…). Y también se pueden defender con el argumento de que los estímulos, para haber tenido efecto notable, hubieran tenido que ser mucho mayores, que es lo que dice Krugman. Sobre las recomendaciones de Krugman, decía un crítico:

If his advice is accepted, and things get better, he will say “I told you so.”
If his advice is accepted, but things do not get better he will say, “It was not enough stimulus” or “Things were worse than we had expected.”
If his advice is not accepted, and things get worse, he will say “I told you so.”
If his advice is not accepted, and things get better, he will say “That would not have happened without the previous stimulus – we were just lucky this time.”

Añadamos a esto un párrafo del mismo Krugman en su libro El retorno de la economía de la depresión, que recogía Rallo hace un tiempo en su blog:

[Allí] trata de justificar por qué el plan de rebaja de impuestos de Bush implementado en enero de 2008 no contribuyó a la recuperación económica:

Krugman: Sus frutos fueron, a decir verdad, decepcionantes. En primer lugar, el estímulo era escaso y solamente representaba un 1% del PNB. El siguiente plan debería ser mucho más ambicioso; por ejemplo del 4%. En segundo lugar, la mayoría del dinero de aquel paquete cobró la forma de devoluciones fiscales (…) El nuevo plan debería centrarse en mantener y ampliar el gasto del Gobierno.

Dicho y hecho. Obama aprobó un plan de gasto público de 789.000 millones de dólares, el 5,4% del PIB de Estados Unidos. Más de lo que Krugman consideraba suficiente para que la economía se recuperara.

Rallo en sus últimas columnas no ha escatimado esfuerzos en criticar el esquema keynesiano, y en concreto el argumento contrafactual como el del comentarista de NeG. Por ejemplo, aquí:

Los keynesianos se escudan en que sin estos programas de despilfarro masivo, las depresiones habrían sido mucho más duras; excusas de mal pagador que, por cierto, no dejan de ser graciosas: los mismos que insisten en que los modelos económicos deben formalizarse matemáticamente para así poder falsar sus predicciones con la realidad son los mismos que luego, cuando la realidad no encaja con lo que esperaban, se cubren las espaldas arguyendo que los efectos de los modelos no son directamente observables. [esto podría matizarse, no obstante]

Pues bien, si los efectos no son directamente observables, si debemos suponerlos comparando la realidad con lo que hubiese podido pasar, planteémonos qué ha pasado con los “estímulos” y qué hubiese podido pasar sin ellos.

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Responses

  1. En realidad los efectos de las políticas keynesianas se pueden observar comparando distintos países. No podemos saber si un pais podría recuperarse antes o después en un mismo momento del tiempo aplicando una u otra política económica, ya que la historia no tiene marcha atrás, pero si podemos constatar empíricamente los efectos en diversos países en el mismo momento del tiempo. Resultado: goleada de las políticas liberales a las keynesianas. Los países más liberales avanzan claramente más rápido hacia la recuperación que aquellos de tendencias más proteccionistas o con mayor gasto y déficit público. Aún así habrá gente que no quiera aprender. Saludos liberales!

    • Gracias por el apunte, Fernando.
      Estoy de acuerdo en la mayor eficacia de las políticas liberales. Pero no sé si es tan fácil como dices. ¿En qué casos de comparativa estás pensando?
      Porque cada país también tiene peculiaridades que van mucho más allá de las políticas coyunturales anti-crisis que se estén aplicando. Por ejemplo, la comparación EEUU vs. Alemania no creo que sea demasiado válida…


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