Posteado por: amartinoro | septiembre 19, 2010

Derechos de propiedad y normas sociales (Steinbeck)

Hoy un post dominguero con una cita de John Steinbeck en su libro Viajes con Charley. En Busca de América (un libro que podría considerarse de viajes, escrito en 1962. Steinbeck a sus casi 60 años decide salir darse una vuelta durante tres meses viajando punta a punta de EEUU para conocer o re-conocer su propio país, sus paisajes y su gente, sobre el que llevaba escribiendo décadas). La cita:

Hace muchos años un recién llegado, un extranjero, se trasladó a mi tierra, cerca de Monterrey (California). Debían de habérsele embotado y atrofiado los sentidos con el dinero y el conseguirlo. Compró un bosquecillo de árboles de hoja perenne en un hondo valle cerca de la costa y luego, haciendo uso de su derecho de propiedad, los taló y vendió la madera y dejó en el suelo los restos de la carnicería. El asombro y la indignación sobrecogida inundaron el pueblo. No era sólo asesinato sino sacrilegio. Mirábamos a aquel hombre con aversión y estuvo marcado por aquello hasta el día de su muerte.

A muchos quizá les parezca irrelevante pero a mí me llamó la atención.

Primero, porque es un caso de un uso del derecho de propiedad que podría considerarse como “contrario al interés general” (permítaseme esta laxitud terminológica y el escaso rigor de la misma desde el punto de vista liberal) o contrario a una gestión razonable de los recursos naturales (siendo así una excepción de la generalización de que los derechos de propiedad aseguran una mejor y más responsable gestión de los recursos naturales y de su preservación). En una sociedad libre siempre habrá lunáticos que hagan determinadas cosas que los demás consideran equivocadas o ilegítimas. Pero para evitar las acciones de unos lunáticos no es necesario restringir las libertades y la defensa de los derechos de propiedad a todo el mundo.

Segundo, por el tema de las normas sociales, en este caso en forma de sanción, que aparece en la cita. Determinadas acciones pueden estar totalmente permitidas por la ley, pero implican un coste altísimo en términos de reputación social debido a que van en contra de lo considerado adecuado moralmente por la comunidad (ya saben, eso de lo que se nos llena la boca a algunos en ocasiones: normas surgidas desde abajo, de forma evolutiva y espontánea…). Esto puede ser una herramienta muy positiva en algunos casos. Pero tampoco hay que idealizarlo. Pensemos en la presión social que puede ejercerse, en una comunidad o pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce y apenas existe intimidad y/o privacidad sobre asuntos personales (los chismes circulan como la pólvora), sobre una persona que lleva un modo de vida diferente al del resto, que no acepta las costumbres y tradiciones arraigadas en el pueblo, etc. Muy probablemente ese pueblo no se caracterice por una tolerancia auténtica envidiable. Aquí la presión social puede ejercer una presión asfixiante sobre las personas, sin llegar a ser una violación de los derechos individuales y la libertad, entendida ésta en el sentido negativo clásico liberal (como ausencia de coacción).

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Responses

  1. Hombre las explotaciones de ese tipo tienen siempre un horizonte temporal, es decir, uno compra la parcela con sus arbolillos porque sabe que va a sacar dinero de ellos. Talar todo el bosque es una acción empresarial a simple vista poco afortunada. Es como el que se compra una finca para hacer cacerías y en el primer día se cargan a todas las piezas. Vamos que no tiene ningún sentido.

    En un reportaje de madrileños por el mundos, sacando a un madrileño, cazador y residente en Camerún, mostraban como el cazador madrileño tenia una cuadrilla de 20 tíos (por poner un número) armados para vigilar posibles furtivos. Extrapola esto a una explotación maderera y te sale que cargarte el bosque no es la mejor opción empresarial. Otro ejemplo sería no parar de ordeñar a una vaca o no dejar descansar la tierra de cultivo. Otro problema similar son las minas o los yacimientos de petroleo nunca son acabados del todo, simplemente hay otras alternativas más baratas que seguir sacando petroleo de un poco muy consumido y que requiere extracciones más profundas.

    Siempre digo lo mismo a los pesados de que se va acabar el petroleo: Nunca se acabará el petroleo de la tierra ya que antes de que esto suceda será sustituido por otra cosa más económica.

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Winston Smith, Red Liberal. Red Liberal said: Derechos de propiedad y normas sociales (Steinbeck) http://bit.ly/cUDntw […]

  3. Ángel, me parece interesantísima tu artículo.

    Por un lado analizas las ideas económicas subyacentes en la literatura, un campo de investigación bastante baldío, tanto por los economistas como por los teóricos de la literatura, y que creo podría dar muchos mejores frutos, para los economistas especialmente para entender las ideas económicas que se tenía en cierta época de manera común, o ciertos autores.

    Además, el tema tratado es especialmente relevante.
    Por un lado los economistas siempre tendemos a asumir que la gente tendrá comportamientos que les hagan incrementar sus utilidades o riquezas, pero también existe la estupidez o el despilfarro, y si se aplica a recursos naturales el problema puede ser grave (minoritario, pues pocos son los que destruyen sin ganar nada, pero grave).

    Y luego el tema de la presión social, que muchas veces se utiliza como herramienta o argumento para encaminar comportamientos, pero que considero como es una forma laxa pero asfixiante de coacción a la libertad.

    • Gracias Luis. Cuando escribí el post pensé que podría gustarte, al ser un aficionado de la literatura. Aunque bueno, este libro de Steinbeck es más un conjunto de retratos de su país y de su gente, aderedado con reflexiones personales y demás. El caso ese que cuenta será real, por eso lo traje al blog, porque no era una anécdota dentro de un relato de ficción, sino un caso real, que como dices, puede ser relevante.

      Desde el punto de vista teórico-lógico liberal, como le he escuchado a Capella en alguna de sus conferencias, considerar la presión social como una restricción de la libertad sería inadecuado. Pero saliendo un poco de ahí, y yendo un poco más a lo práctico, la presión social sí puede ser muy relevante y dañina, sobre todo para personas con carácteres débiles quienes pueden ser estigmatizados… Se me ocurría también el caso de Billy Elliot, un niño que nace o crece con la ilusión de querer ser bailarín y que en determinados grupos o sociedades puede ser rechazado como comportamiento anormal…

  4. Muchas gracias por acordarte de mí, me encanta ser “prota” en este blog.

    Escuchar a Capella es una de las mejores cosas que se puede hacer si se quiere aprender, sin embargo, aunque Capella, casi por definición, siempre tiene razón, no todo en la vida es teoría estrictamente lógica liberal, como tú muy bien señalas.

    La presión social puede ser igual o más dañina para la libertad que la coacción institucional, y si reivindicamos la libertad por sus valores positivos, la hemos de defender de todas sus agresiones, incluidas las murmuraciones, censuras y comentarios. No digo que haya que prohibir éstos ni condenarlos, sólo que hay que señalarlos como contrarios a la libertad y evitarlos.
    Mucho hay escrito sobre lo nefasta que es la presión social y los convencionalismos.

    PS: Hablando hoy de literatura, y estando en Zaragoza, no quiero dejar de lamentar la pérdida de Labordeta, que aunque no era tan buen poeta como su hermano, sí que hizo muchísimo por la canción y la literatura.

    • Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Al fin y al cabo, puede que en lo más pegado al suelo, sea en ocasiones más importante eso que dices/decimos que la coacción institucional… respetar las opiniones/actitudes del prójimo como válidas aunque no estemos de acuerdo.

      A veces está bien eso de dejar un poco la lógica teórica aplastante y el “rigor rothbardiano”… creo que eso lo decía María Blanco en los comentarios a la charla de Capella en Aranjuez.

  5. Habría que preguntarse qué tenían plantado en sus fincas el resto de habitantes del pueblo.
    ¿Eran todo bosques en ese pueblo o la gente se beneficiaba gratuitamente del bosque del forastero?

    Saludos.

    • La cita esta sacada de una novela de viajes, no de un paper sobre el tema de los derechos de propiedad, la gestin de recursos y las externalidades :)

      ________________________________


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