Posteado por: amartinoro | julio 15, 2011

Las claves del milagro económico israelí

Publicado en Libre Mercado. Lo copio aquí sin editar y con los enlaces que no salieron en LM. Como digo al final, en los próximos días saldrá un artículo sobre la economía israelí mucho menos positivo, señalando puntos débiles y problemas de su economía.

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A lo largo de su difícil historia en la Diáspora, el pueblo judío pudo salir adelante económicamente, e incluso prosperar. Llegaron a ser exitosos comerciantes, médicos y financieros, y ocuparon importantes puestos en las Administraciones. Las continuas persecuciones que sufrieron dañaron su prestigio, les hicieron perder riquezas materiales, pero no pudieron destruir su activo más valioso: sus conocimientos teóricos y prácticos, destrezas y habilidades (lo que los economistas llaman capital humano).

Tras casi 2000 años de Diáspora, a principios de siglo XX los primeros judíos sionistas se establecieron en la tierra entonces llamada Palestina, donde formaron las primeras comunidades agrarias colectivas (kibutz) que más tarde jugarían un papel importante en el nacimiento del Estado de Israel en 1948, no sin antes sufrir los horrores del Holocausto.

Estas comunidades pusieron los primeros cimientos del futuro Israel, gracias a su enorme trabajo, dedicación y devoción por el ideal sionista. A pesar de su ideología y forma de organización socialista, los promotores de estos movimientos se caracterizaron por su pragmatismo y no por su dogmatismo socialista.

Así, buena parte de los kibutz se han transformado y abierto hacia el mercado y la propiedad privada durante las últimas décadas. Muchos de ellos se han convertido en empresas cooperativas privadas, y algunos de ellos incluso cotizan en los mercados de valores. Recientemente uno de estos kibutz, dedicado a la producción de lentes multifocales, vendió a la compañía óptica más grande del mundo, Essilor, la mitad de su fábrica por 37’5 millones de dólares, convirtiéndose en el kibutz más rico de Israel.

Dos mentalidades económicas: estatismo vs. liberalismo

El economista Milton Friedman resumió sus impresiones acerca de su primera visita a Israel en 1962 contraponiendo las dos tradiciones enfrentadas que coexistían en Israel. Por un lado, una tradición moderna de confianza en el gobierno paternalista y rechazo del libre mercado. Y por otro, una tradición antigua surgida por las necesidades de la Diáspora y caracterizada por la responsabilidad individual y la cooperación voluntaria, la habilidad de sortear los controles gubernamentales, y por usar el ingenio judío para aprovechar oportunidades de negocio.

Desde la segunda mitad de la década de 1980, momento en que comenzó una importante oleada de privatizaciones, la segunda tradición parece haber dominado la política económica del gobierno israelí, abandonando años de políticas socialistas. Las políticas pro-mercado implementadas por Benjamin Netanyahu como Ministro de Finanzas en 2003, tras una recesión de dos años, encajan en esta línea.

Estas políticas fueron los primeros pasos del objetivo declarado de Netanyahu de convertir a Israel en el Hong-Kong del Oriente Medio por su excepcional libertad económica y prosperidad. Estos primeros pasos consiguieron liberalizar la economía, reducir la regulación y la intervención estatal, además de conseguir revertir una peligrosa tendencia hacia la quiebra del estado. Según el think-tank israelí Jerusalem  Institute for Market Studies (JIMS) en declaraciones a Libre Mercado, “las reformas de Netanyahu no solo salvaron a la economía de Israel de la insolvencia, sino que también la pusieron en el camino hacia el crecimiento sostenido”. Desde 2003 a 2009, el PIB israelí creció a una media anual del 4%.

Los analistas coinciden en señalar el carácter emprendedor e innovador de la economía israelí, y su buen aprovechamiento de las oportunidades que genera la globalización. Para el emprendedor Martin Varsavsky, la clave del éxito reside en “el espíritu emprendedor del pueblo israelí y el apoyo del gobierno que entiende y promueve este espíritu”. Según el JIMS, el hecho de que estén representadas alrededor de 70 nacionalidades en el país, y de que la mayoría de los israelíes sean inmigrantes o nacidos de inmigrantes les hace más dinámicos, innovadores e inclinados a abrir negocios y arriesgarse. “Cada grupo de inmigrantes trae con ellos un conocimiento especial que luego lo convierten en una oportunidad económica”. Otros expertos apuntan a factores culturales que favorecen la toma de riesgos y la perspicacia empresarial, debidos a la peculiar historia del pueblo de Israel o a la experiencia del ejército por la que casi todos los jóvenes tienen que pasar.

La estabilidad y adecuación de las reglas del juego (marco institucional favorable a las actividades productivas) son otro factor que juega a favor del dinamismo del sector privado de Israel. Así, en el indicador de Doing Business del Banco Mundial –que clasifica 183 países según su mayor o menor facilidad para hacer negocios teniendo en cuenta varios criterios-, Israel está en el lugar 29 de 183 países, muy próxima de Suiza u Holanda (España, en cambio, se sitúa en el lugar 49). Como ya relató el gerente de Ex -Sight Elazar Lozano a Libre Mercado, las trabas burocráticas y administrativas a los emprendedores e innovadores en Israel son ridículas en comparación con España.

Y lo que es más, desde las autoridades públicas se trata de mimar a los emprendedores con gestos inusuales en otras partes del mundo. Recientemente el gobernador del Banco central de Israel, Stanley Fischer –reputado académico y anterior alto cargo del FMI-, fue a hablar a un evento de pequeños emprendedores israelíes (juntados en un garaje destartalado) donde les agradeció por su labor y esfuerzo a la hora de generar riqueza, innovación y empleo.

Por todas estas razones, Israel es uno de los centros de innovación más importantes en el mundo. Los datos no dejan lugar a la duda: Israel, con solo 7 millones y medio de habitantes, tiene más start-ups (compañías de reciente creación con gran potencial de crecimiento normalmente vinculadas a sectores de alta tecnología) cotizadas en el índice bursátil tecnológico Nasdaq que todos los países europeos juntos. No en vano, el libro reciente más conocido sobre la economía israelí se titula Start-up Nation: The Story of Israel’s Economic Miracle (Una nación de start-ups: La historia del milagro económico de Israel). Además, su industria de capital riesgo (venture capital) es una de las más importantes del mundo.

Desde el punto de vista de la coyuntura de corto plazo, las cosas parecen marchar realmente bien, al no haber sufrido una recesión tan profunda como en otros países. De hecho, el Banco de Israel fue el primer banco central del mundo desarrollado que subió los tipos de interés al advertir signos de recuperación económica.

Según datos del Fondo Monetario Internacional, la economía de Israel creció por encima del 4’5% en 2010, y se estima que crezca en 2011 y 2012 por encima del 3’5%. (En España, en contraste, la economía se contrajo un 0’1% en 2010, y se estima que crezca un 0’8 en 2011 y un 1’6 en 2012). Asimismo, su tasa de desempleo permanece considerablemente baja, tan solo el 5’8% en el último mes de Junio de 2011, mientras que el pasado año era del 6,7%.

No obstante, en la economía israelí persisten problemas y amenazas que no deben olvidarse, y a los que haremos referencia en los próximos días.

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Recibí un comentario interesantísimo de un economista experto en sistemas de innovación que ha estudiado el caso de Israel. Me decía lo siguiente:

La clave del sistema de innovacion Israelí es la eficacia con que funciona el complejo “publico-privado” dedicado a “innovar para salvaguardar” al pais de agresiones exteriores de cualquier tipo. Esto, y las redes politicas y financieras del pais a lo largo y ancho del planeta. Las presiones que experimenta el pais en terminos de Sanidad, necesidades vitales estrategicas -como el agua-, defensa, educacion (cientifica y etico-politica), seguridad interior… Israel es el ejemplo claro de una economia que, ni es de mercado, ni esta planificada. Es una economia hiper-mixta, con todo tipo de comportamientos y ramificaciones estrategicas. Nada más lejos de un “orden espontáneo” que Israel. De hecho, en mi opinion, es una anomalia enormemente exitosa, meritoria y merecedora de atencion. Pero es una anomalia, con tan solo 7 millones de habitantes y unas circunstancias gee-estrategicas e historicas muy muy especiales. Nos puede dar mucha informacion sobre ciertos aspectos (como un gorila blanco da informacion valiosisima sobre el genotipo “Gorila” y la posterior expresion fenotipica). Pero no es un gorila extrapolable. Porque no es un orden extenso, es una sociedad extrardinariamente trufada de elementos no mercantiles, y lo individual y lo colectivo conviven de forma un tanto peculiar. En mi opinion, Israel es un apasionante gorila blanco.

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Responses

  1. Muy buen artículo Ángel.
    En la revista de obras públicas del mes de mayo de 2011, hay un reportaje sobre la colaboración público privada de Lara Galera, Antonio L; Sánchez Soliño, Antonio y Balibrea Iniesta, José; con las siguientes conclusiones:
    La colaboración público privada para la construcción y explotación de infraestructuras permite acelerar el ritmo de inversión de un país, con unas ventajas adicionales sobre la vía presupuestaria tradicional, como son:
    • Mayor rapidez y eficacia en la ejecución.
    • Asegura la conservación y el mantenimiento de las infraestructuras a un coste razonable.
    • Dependiendo del caso, no afectan al déficit público o laminan en años futuros el impacto de la inversión inicial.
    Por estas razones, la colaboración público privada está llamada a constituir nuevamente una pieza fundamental en el sistema de provisión de infraestructuras y servicios públicos, en un contexto de restricciones presupuestarias permanentes.

    Sin embargo, cabe esperar importantes diferencias en el desarrollo de las PPPs en el futuro respecto al modelo que ha predominado hasta la crisis económica actual. Así, la obtención de recursos privados para la financiación de infraestructuras no será la única motivación para las PPPs, sino que se buscará ante todo las ganancias de eficiencia que puede introducir la gestión privada de determinados servicios.
    Por otra parte, las dificultades crediticias provocarán una mayor discriminación entre proyectos, de forma que sólo los que tengan una demanda consistente y estén realmente justificados podrán desarrollarse bajo una PPP. Además, sólo encontrarán financiación aquellos proyectos en los que se establezca un reparto adecuado de riesgos.
    Al sector público se le pedirá aportar mayor compromiso y apoyo a los proyectos desarrollados bajo una PPP y, finalmente, un marco jurídico e institucional que favorezca la inversión privada en infraestructuras.


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